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LA RIOJA, Argentina
EL EQUIPO INTERDISCIPLINARIO DEPENDE DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE NIVEL INICIAL DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE LA PROVINCIA DE LA RIOJA.

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COORDINADORA:
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domingo, 20 de marzo de 2011

LOS LIMITES EN EL NIVEL INICIAL -LIC MARÍA ISABEL RODRIGUEZ



Los límites en el nivel inicial

El ingreso al Nivel Inicial marca un hito en la vida de todo niño. Representa su ingreso a la educación sistemática y en muchos casos su primera experiencia de separación del núcleo familiar y  del espacio conocido y cotidiano de su hogar para habitar durante algunas horas otro espacio diferente, regulado por normas y  pautas con las que tomará contacto por primera vez y que deberá internalizar en un proceso gradual pero constante.
Por ejemplo, el tiempo de su permanencia en el jardín presentará una organización específica, habrá momentos destinados a los juegos en el patio con sus compañeros, o en la sala y dirigidos por la docente, otros momentos destinados a las diferentes actividades con consignas de trabajo establecidas según su edad y sus posibilidades. También el espacio físico estará atravesado por esta legalidad: el patio de juegos, las salas distribuidas por edades, la dirección, los baños, lugares que el niño irá aprendiendo gradualmente a habitar y vivenciar como propios.
No obstante, no incorporará esta realidad solamente apelando a sus propios recursos. El docente del Nivel Inicial deberá cumplir un papel muy activo en la planificación e implementación de estrategias y modos específicos de intervención que tengan como finalidad acompañar y ayudar al niño en el proceso de internalización, facilitando y promoviendo la elaboración y construcción paulatina de modos de conducta más apropiados a esta nueva situación.
En este sentido, es fundamental para el docente conocer algunas características que configuran el perfil afectivo y emocional que presenta el niño de Nivel Inicial:
Para mencionar algunas:
▪ Vivencias emotivas muy intensas y dificultad para verbalizarlas, privilegiando las manifestaciones a nivel del cuerpo propio y del otro: agresión física, llanto, etc.
▪ Escasa tolerancia a situaciones frustrantes.
▪ Dificultad para descentrarse y comprender los sentimientos del otro.
▪ Dificultad para controlar y regular sus impulsos.
▪ Necesidad de poner en juego conductas negativistas como un medio de reafirmar su identidad.

Todas estas manifestaciones aparecen de forma muy marcada sobre todo hacia los tres años, pero se mantienen durante todo el nivel, si bien en edades posteriores tienden a atenuarse, dependiendo de las intervenciones del adulto tanto en el medio familiar como en el institucional. Pueden también operarse regresiones que lleven al resurgimiento de conductas que el niño ya había superado. Esto puede ocurrir ante situaciones límite como por ejemplo: pérdida de un ser querido, separación de los padres, nacimiento de uno hermano, y todas aquellas situaciones que representen modificaciones significativas de su entorno y dinámica vincular.

Algunas pautas de intervención que podemos apuntar a modo de sugerencias:
·        Al intervenir en situaciones tales como berrinches, peleas, disputas, llanto, resistencia a permanecer en el jardín, el docente puede ayudar al niño a poner un nombre a aquellas emociones o sentimientos que es incapaz de verbalizar. La posibilidad de poder nombrar un sentimiento o situación conflictiva, tranquiliza al niño, organiza su universo simbólico. Al hacer pasar una experiencia o sentimiento por el desfiladero de la palabra, éstos se humanizan, volviéndose más tolerables. Con el tiempo, el niño se irá descentrando en forma gradual y en algún momento será capaz de nombrar su malestar y también de reconocer y aceptar las emociones y sentimientos de otros.
·        Ante las conductas que no están permitidas, es muy importante reconocer y legitimar el deseo que la subyace (el cual, tal como lo postula la psicoanalista Francoise Doltó, nunca debe ser desautorizado en tanto tal) pero marcando la imposibilidad de su concreción en la realidad y ofreciendo al niño alternativas para su satisfacción. Ej: “Puedo entender que tengas ganas de patear cosas, a veces es divertido, pero no podés hacerlo con los juguetes porque se van a romper. En cambio podés patear esta pelota de goma”…etc.
·        En ningún caso es aconsejable poner a otro niño como ejemplo de comportamiento. Al hacerlo se corre el riesgo de atentar contra la autovaloración y promover la alienación en la figura del niño que es puesto como modelo. Las conductas aceptables y el respeto por los límites suponen un proceso de construcción, elaboración y apropiación que es personal y único, al que cada niño accederá con el acompañamiento y la palabra de los adultos pero no proponiendo a otro niño como ejemplo.
·        Al hacer un señalamiento o marcar un comportamiento que no es permitido, suele ser común en muchos casos que los niños manifiesten su desagrado de alguna forma. En ese caso es importante que el docente sepa aceptar hasta cierto punto estas manifestaciones por parte de los niños sin sancionarlas adicionalmente y haciendo cumplir al mismo tiempo el límite impuesto.
·        El modo en que se transmite un límite es un aspecto muy importante que no puede obviarse. En lo posible es aconsejable evitar que al transmitir un determinado límite el o la docente adopten  una posición de desafío o provocación que promueva una relación especular con el niño. Ej: “No te atrevas…” “Si lo hacés ya vas a ver lo que te va a pasar…” Los límites así planteados podrían generar situaciones en las que el niño intentará probar que su voluntad es más fuerte y derivar así en una batalla de voluntades. Esto es así porque los niños de esta edad atraviesan una etapa en la que necesitan afianzar su personalidad, y una de las maneras de hacerlo es mediante conductas desafiantes.

La gradual internalización de los límites es un aspecto fundamental en el Nivel Inicial, el docente no puede dejar de acompañar y orientar al niño en este proceso mediante intervenciones pertinentes, siendo una herramienta fundamental en el diseño de las mismas el conocimiento del universo emocional que caracteriza al niño en esta etapa.


BIBLIOGRAFÍA

DOLTO, Francoise: Trastornos en la infancia, Barcelona, Buenos Aires, México, Paidós
DOLTO, Francoise: La educación en el núcleo familiar, Barcelona, Buenos Aires, México, Paidós
GERSTENHABER, Claudia Ester: Los límites, un mensaje de cuidado, Buenos Aires, A-Z editora


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